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Oct 10, 2019 5 min de lectura

Dosificación: los retos del cannabis medicinal en la medicina actual

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por Roni Sharon, MD

Uno de los cambios más emocionantes en la comunidad médica de los últimos años ha sido la creciente aceptación del cannabis como posible terapia medicinal para un gran número de pacientes. La comunidad médica puede ser esquiva en lo que respecta al cambio, pero en cuanto al cannabis el proceso se ha producido a un ritmo relativamente rápido. Al mismo tiempo, existen gobiernos y autoridades alrededor de todo el mundo que han extendido el acceso al cannabis medicinal y ampliado la lista de condiciones para cuyo uso está aprobado.

El progreso no ha sido necesariamente organizado. Más bien ha sido un proceso bastante desordenado y fragmentado, sin mucha armonización entre los Estados, los países y las autoridades. Por ejemplo, en los Estados Unidos, la mayoría de los estados han aprobado el cannabis medicinal, mientras que el gobierno federal lo mantiene como una droga ilegal.

A medida que más y más médicos han ido evolucionando en su enfoque en cuanto al cannabis -desde el rechazo rotundo a la curiosidad, la aceptación y la integración en su paradigma de tratamiento- se enfrentan a muchas preguntas sin respuestas claras. En el plano práctico, los médicos desean llegar a un consenso en cuanto a cuándo dar cannabis, cómo darlo, cuánto dar y a que es importante prestar atención.

Una de las preguntas más simples y más importantes que los médicos se hacen es cómo dosificar adecuadamente el cannabis medicinal para sus pacientes.

Con otros medicamentos, la respuesta suele ser simple. Se cuenta con ensayos clínicos, los medicamentos son aprobados por grandes organismos como la FDA, y se dan recomendaciones específicas. Con el cannabis no existe tal proceso.

El cannabis no es igual a las drogas farmacéuticas

El primer desafío proviene de la naturaleza de la propia planta de cannabis.

Si bien no es inusual que las compañías farmacéuticas desarrollen drogas basadas en sustancias obtenidas de la naturaleza, generalmente aíslan las moléculas activas. Esto hace posible dirigir un gen o proteína específicos para lograr un resultado predecible y mesurable.

El cannabis, por otra parte, es diferente a la mayoría de las drogas farmacéuticas tradicionales, ya que afecta simultáneamente a diferentes partes del cuerpo. Compuesto por 144 cannabinoides y contando, así como otras moléculas orgánicas como los terpenos y los flavonoides, el cannabis activa una amplia variedad de mecanismos biológicos.

Éste puede ser un beneficio, ya que a menudo hace que el cannabis medicinal sea una intervención más holística que la mayoría de los demás medicamentos. Sin embargo, también puede hacer que los efectos del cannabis sean más difíciles de medir, predecir y replicar de manera consistente.

Falta de investigación sobre el cannabis medicinal

El segundo desafío es el resultado de la falta de investigación sobre el cannabis medicinal. Durante casi 70 años, los convenios internacionales han clasificado al cannabis como una droga de la Lista 1, a la par de la heroína. Esa clasificación ha restringido gravemente la investigación médica clínica por razones legales y burocráticas.

Pesando marihuana en una balanza. (Shutterstock)

Como resultado, no sólo muy pocas drogas farmacéuticas basadas en los cannabinoides han sido aprobadas por autoridades reguladoras como la FDA, sino que, debido a la falta de documentación y directrices, tanto pacientes como médicos se encuentran caminando en la oscuridad. Por la misma razón, tampoco hay consenso en la comunidad médica sobre la forma de dosificar el cannabis.

Un enfoque individualizado

El tercer reto, también debido a la naturaleza única de la planta de cannabis y a la multitud de ingredientes activos, es que afecta a diferentes personas de diferentes maneras. Mientras que el médico que prescribe siempre vigila la forma en que los medicamentos que prescribe afectan a sus pacientes, el cannabis requiere un enfoque mucho más individualizado.

Además de optimizar la dosis correcta para un paciente, el médico prescriptor se enfrenta a la tarea titánica de optimizar el método de administración adecuado, la relación entre los cannabinoides y la cepa del producto. Por supuesto, no hay consenso sobre ninguno de estos otros factores.

No obstante, tenemos estrategias probadas para mitigar los riesgos y recomendar con seguridad la marihuana a los pacientes que la necesiten.

Mi enfoque en cuanto a las dosis de cannabis

El enfoque más común es “empieza bajo y ve despacio”. Se aconseja a los pacientes que empiecen tomando una pequeña cantidad de cannabis medicinal y que la vayan ajustando lenta y responsablemente.

Con aceites y tinturas, esto significa empezar con una gota. A la hora de usar vaporizadores, una inhalación. Con píldoras y cápsulas, la dosis más baja disponible. Mientras que puede llevar más tiempo obtener el alivio y establecer la eficacia, al menos estás reduciendo el riesgo de problemas con los efectos adversos y la tolerancia.

No hace falta decir que, como cualquier otra terapia que recomiendo, también advierto a mis pacientes sobre los posibles efectos secundarios y riesgos de consumir cannabis.

Como cualquier otro tratamiento médico que tiene por objetivo mejorar la calidad de vida, es crucial encontrar el equilibrio entre la eficiencia y los efectos secundarios. ¿Cuánto cannabis logra el efecto analgésico deseado sin traer demasiados efectos secundarios? Una vez más, la mejor manera de encontrar ese equilibrio es empezar de a poco e ir despacio. A menudo puede ser un proceso frustrante para los pacientes porque buscan un alivio inmediato, pero es el mejor sistema que tenemos para encontrar el equilibrio ideal.

Esto no es diferente a muchos otros medicamentos que prescribo. Los médicos y los profesionales de la medicina usan la misma lógica cuando buscan la dosis correcta de antidepresivos, analgésicos y prácticamente todos los demás medicamentos para la calidad de vida.

La importancia de las nuevas tecnologías

Vaporizador de flores. (Shutterstock)

Si bien los médicos poseen las herramientas necesarias para superar los retos que se exponen aquí, los avances tecnológicos y farmacológicos pueden hacer que muchas de ellas queden obsoletas en los próximos años.

Las nuevas tecnologías, como los vaporizadores médicos avanzados que pueden medir y suministrar dosis con mayor precisión, junto con las nuevas fórmulas de concentrados y tinturas, harán posible finalmente la microdosificación. Algunas tecnologías ya están disponibles comercialmente, y esto hace que la dosificación del cannabis para los pacientes sea más segura, más fácil y más estandarizada. En el futuro, esto también nos permitirá mejorar nuestras herramientas de investigación, haciendo que los estudios sean más predecibles y replicables. Como resultado, con el tiempo, más preguntas serán respondidas.

Del mismo modo, a medida que se vayan desarrollando los productos farmacéuticos que pueden aislar ingredientes activos específicos del cannabis medicinal, estos podrán responder a muchos de los retos que se plantean actualmente médicos y pacientes. Los elementos aislados y preparados en laboratorio facilitarán exponencialmente la dosificación de los medicamentos derivados del cannabis. Asimismo, la uniformidad que ofrecen los procesos de producción farmacéutica permitirá que la dosificación sea verdaderamente precisa y coherente.

Nuevas tecnologías y el efecto séquito

Las nuevas tecnologías también incluyen la dosificación específica de las flores de cannabis, lo que posibilita preservar los beneficios del cannabis de amplio espectro o de espectro completo. Si bien hay una cantidad increíble de información sobre la planta de cannabis que los profesionales todavía tienen que aprender, sí sabemos una cosa: los tratamientos que utilizan toda la planta tienen resultados diferentes que los compuestos aislados. Esto se conoce como el efecto “entourage” o séquito. Significa que, incluso a medida que se disponga de nuevos productos farmacéuticos de cannabis, muchos pacientes seguirán beneficiándose del cannabis medicinal de amplio espectro.

Los instrumentos y la información de la cual disponen los médicos para dosificar el cannabis medicinal están todavía en pañales. Con una terapia compleja como la del cannabis, el reto sigue siendo inmenso. Pero la necesidad es la madre de la invención, y la investigación y las nuevas tecnologías están haciendo enormes progresos en este campo. Mantente en sintonía.

Traducción cortesía del El Planteo

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