La buena noticia es que, si por alguna razĂłn le dieras a un mono rhesus una dosis âmasivaâ de THC, probablemente no morirĂĄ, estarĂĄ extremadamente drogado y permanecerĂĄ sentado por horas, con la cabeza entre las manos. ÂżLas malas noticias? Las dosis masivas de THC matarĂĄn ratas – muchas ratas.
Estos hallazgos fueron descubiertos en un estudio titulado âComparaciĂłn de la toxicidad oral aguda de los cannabinoides en ratas, perros y monosâ , llevado a cabo en el Instituto de InvestigaciĂłn Mason en Worcester Massachusetts en 1973. El objetivo del estudio era determinar si existe una dosis con efecto letal de THC en mamĂferos y cuĂĄnto se necesitarĂa para llegar allĂ. 1
El estudio comparĂł dosis hercĂșleas de delta-8 THC a delta-9 THC, y un extracto crudo de marihuana (ECM), que es algo similar al RSO (aceite Rick Simpson). Este ECM es principalmente delta-9 THC, pero tambiĂ©n contiene cantidades significativas de CBD, CBN y delta-8 THC. Estos compuestos se le administraron a ratas, monos rhesus y beagles, mediante âinyeccionesâ orales, tambiĂ©n conocidas como sondas, y los investigadores observaron los resultados.
A los monos se les administraron dosis cuidadosas de cannabinoides aislados que oscilaban entre los 131,3 – 3150 mg/kg de delta-9 THC o delta-8 THC, o alternativamente se les dio 5.000 mg/kg de extracto crudo de marihuana (ECM). Sorprendentemente, y a diferencia de los desafortunados roedores que mencionaremos a continuaciĂłn, no se mataron monos a pesar de las dosis excesivamente altas de THC.
Debido a que la intenciĂłn de este experimento en la dĂ©cada de 1970 era determinar las dosis letales de cannabinoides en primates, los cientĂficos las aumentaron de 6.000 a 9.000 mg/kg de THC, en un intento por determinar cuĂĄnto THC se necesitarĂa para matar a un primate.
Algunas matemĂĄticas rĂĄpidas revelan que esto significa que habĂa monos en la prueba que pesaban 4,7 kilogramos y recibieron hasta 42,300 mg de THC, o el equivalente a ~ 8,460 gomitas con 5 mg de THC.
Todos los monos rhesus vivieron, pero para las ratas, este fue un estudio que vivirĂĄ en la infamia.
ÂżCĂłmo afectĂł el cannabis a los diferentes animales?
Roedores
Un total de 373 ratas Wistar-Lewis y Fischer, machos y hembras, murieron durante el estudio, y el 95% muriĂł en las primeras 36-72 horas de haber recibido las dosis orales de delta-8 y delta-9 THC.
Las ratas fueron constantemente asesinadas por los tres compuestos administrados, que rondaban los 225-3600 mg/kg de THC. Las ratas pesaban aproximadamente 150 gramos cada una, lo que significa que una dosis de 225 mg/kg equivaldrĂa a 33 mg de THC para una rata de 150 gramos. Una dosis de 1.800 mg/kg implicarĂa 540 mg de THC para el sujeto roedor.
Las ratas murieron principalmente debido a âuna hipotermia severa y otros efectos centralesâ, escribieron los investigadores. La hipotermia es un efecto conocido del THC, incluso en humanos.
Una observaciĂłn interesante sobre los experimentos con roedores fue que, a pesar de que casi todos los roedores murieron por hipotermia secundaria en la activaciĂłn del receptor CB1 por el THC, hubieron diferencias en el daño orgĂĄnico entre los aislados de ECM y los asilados de THC. Tanto el delta-9 como el delta-8 causaron daño significativo en los Ăłrganos y la toxicidad de los roedores, pero el extracto crudo de marihuana no se asociĂł con mucho daño a los Ăłrganos, a pesar de proporcionar la misma cantidad de THC. Por supuesto, la mayorĂa de estos roedores murieron igual, pero la falta de toxicidad hace que uno se pregunte acerca de los efectos protectores del sĂ©quito de cannabinoides entregados por el ECM.
Perros
Los beagles tambiĂ©n recibieron dosis gigantes de 65,6 a 2000 mg/kg de THC, o 5000 mg/kg de extracto crudo de marihuana (ECM). TenĂan entre 7 y 10 meses de edad y pesaban entre 6 y 13 kg, lo que significa que, segĂșn las matemĂĄticas, algunos de estos perros pueden haber consumido hasta 26.000 mg de THC (si tuvieran 13 kg y se les dieran 2000 mg/kg de producto).
Hubo dos beagles que murieron en el estudio, pero las muertes no fueron causadas por el THC en sĂ, sino mĂĄs bien se atribuyeron a que los perros aspiraban (y se ahogaban con) el cannabis que se les administraba a travĂ©s de un tubo en su estĂłmago.
Monos
Si bien los monos rhesus no murieron, se vieron claramente afectados por las dosis masivas de THC que recibieron. Sufrieron cambios de comportamiento y, en general, dieron indicios de depresiĂłn, segĂșn los investigadores.
Aunque tambiĂ©n hubo un pequeño porcentaje de monos que se volvieron hiperactivos, poco despuĂ©s de esa actividad siguieron los efectos esperados de estas grandes dosis de THC; âun perĂodo de inactividad caracterizado por letargia, falta de coordinaciĂłn, desequilibrio, somnolencia y/o la caracterĂstica postura acurrucadaâ.
Esta posiciĂłn especĂfica fue mostrada por mĂĄs del 90% de los monos tratados.
âEn cada caso, los monos asumieron una posiciĂłn sentada, a menudo mirando hacia la parte posterior de sus jaulas, y apoyaron la cara en sus manos o entre sus rodillasâ.
Sin embargo, en Ășltima instancia, los investigadores no pudieron encontrar una dosis de THC que fuera letal para un primate.
Si bien teĂłricamente es posible que alguien, en algĂșn lugar, haya muerto por una sobredosis de cannabis, todavĂa no hay ninguna prueba cientĂfica de tal caso. Esto no debe confundirse con la âtoxicidad del cannabisâ, que se puede ver en una variedad de reacciones como la paranoia, la psicosis, y la percepciĂłn y habilidades motoras distorsionadas, o en la lectura de los monos, que se sentaron con la cabeza enterrada entre sus manos por horas hasta el final del estudio con animales de 1973. 2
El uso de animales en la investigaciĂłn del cannabis

Cualquiera que haya echado un vistazo mĂĄs que casual a las investigaciones sobre cannabis publicadas ha notado el uso generalizado de animales en estudios de laboratorio, especialmente roedores.
Dejando de lado las cuestiones Ă©ticas, el uso de sujetos animales es lĂłgico en el sentido de que todos los vertebrados, incluidos los humanos, tienen un sistema endocannabinoide que puede verse afectado por los fitocannabinoides del cannabis. La investigaciĂłn ha demostrado que el sistema endocannabinoide âse expresa funcionalmenteâ tanto en ratas como en humanos. Dicho esto, los roedores tienen receptores CB claramente diferentes a los humanos, y las acciones de los cannabinoides como el THC pueden ser bastante diferentes en comparaciĂłn; como la muerte, por ejemplo, que se observĂł en este estudio en el 95% de los ratones, pero no en los monos. 3
Los estudios en animales tambiĂ©n pueden ayudar a los investigadores a evaluar los potenciales riesgos de los medicamentos basados ââen cannabinoides, incluidos los mecanismos de recompensa de los cannabinoides, el potencial de abuso de nuevos medicamentos, y la eficacia de los medicamentos desarrollados para tratar la dependencia del cannabis. El trabajo con monos ardilla que tienen acceso a cannabinoides autoadministrados ha indicado que âla recompensa cannabinoide implica mecanismos cerebrales similares, y produce los mismos tipos de comportamiento relacionados con la recompensaâ. 4
Los monos tambiĂ©n son mĂĄs adecuados para evaluar los efectos cognitivos del cannabis y cĂłmo este puede afectar en el desarrollo del cerebro humano. Un artĂculo de 2014 publicado en la Revista Americana de PsiquiatrĂa declarĂł que, debido a que la investigaciĂłn sobre la administraciĂłn crĂłnica de cannabis en adolescentes no se puede realizar en seres humanos, âun modelo de exposiciĂłn crĂłnica al cannabis en monos ofrece la oportunidad de observar los efectos biolĂłgicos directos del componente activo de la marihuana sobre el cerebro de los primates adolescentes en desarrollo y su funciĂłn cognitiva, independientemente de las confusiones existentes en los estudios observacionales en adolescentesâ. 5
Los ratones y las ratas son los sujetos de prueba preferidos porque son pequeños, econĂłmicos, y fĂĄciles de alimentar y cuidar. TambiĂ©n tienen una vida Ăștil corta y se pueden observar varias generaciones de ratones en el transcurso de un solo estudio. AdemĂĄs, plantean poco riesgo para los humanos en un entorno de laboratorio, y, para la mayorĂa de las personas, hay menos dilema moral con respecto a las pruebas en animales realizadas en roedores, animales que generalmente se consideran plagas en comparaciĂłn con los perros o monos.
Pero aunque los estudios en animales no sustituyen a los ensayos clĂnicos, en Ășltima instancia y para todos los mamĂferos, âtoda sustancia biolĂłgicamente activa ejerce sus efectos a nivel celular y molecularâ. Lo que significa que, al realizar ensayos con animales como los descritos anteriormente, a pesar de que puedan parecer crueles, cumplen un papel importante para ayudarnos a comprender cĂłmo actĂșan las drogas en nuestros cuerpos, especialmente en dosis altas, con las que no serĂa Ă©tico probarlas en humanos. 6
En el futuro, podemos esperar que se continĂșen los estudios en animales, incluidos los ensayos clĂnicos veterinarios para evaluar la efectividad de los medicamentos y productos a base de cannabis en pacientes veterinarios.
Sources
- Thompson, G. R., et al. âComparison of Acute Oral Toxicity of Cannabinoids in Rats, Dogs and Monkeys.â Toxicology and Applied Pharmacology, vol. 25, no. 3, July 1973, pp. 363â72. PubMed, https://doi.org/10.1016/0041-008x(73)90310-4.
- Bakali, Evangelia, et al. âDistribution and Function of the Endocannabinoid System in the Rat and Human Bladder.â International Urogynecology Journal, vol. 24, no. 5, May 2013, pp. 855â63. PubMed, https://doi.org/10.1007/s00192-012-1954-1.
- Panlilio, Leigh V., et al. âAnimal Models of Cannabinoid Reward.â British Journal of Pharmacology, vol. 160, no. 3, June 2010, pp. 499â510. PubMed Central, https://doi.org/10.1111/j.1476-5381.2010.00775.x.
- CORCORAN, CHERYL. âMarijuana and Adolescence: What Can We Learn From Primates?â The American Journal of Psychiatry, vol. 171, no. 4, Apr. 2014, pp. 381â83. PubMed Central, https://doi.org/10.1176/appi.ajp.2014.14010085.
- Medicine (US), Institute of, et al. Cannabinoids and Animal Physiology. National Academies Press (US), 1999. www.ncbi.nlm.nih.gov, https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK230721/.
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